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Sobre mí

Todo sobre Deb

Gracias por estar aquí, antes de empezar a contarte mi background como fotógrafa, déjame decirte quién soy como mujer, soy Débora Curiel tengo 38 años, soy mamá y la foto siempre ha sido un acompañante en todas las subidas y bajadas de la vida, los famosos break downs. Ahora si, te quiero contar que desde chavitita (16 años) tomé fotos, de paisajes, amigos y perritos, con mi camarita de rollo que llevaba a todos lados, siempre se me hizo que la foto ayuda a inmortalizar los momentos de la vida y con las fotos te puedes transportar a quien tú eras y regresas esas partes de ti que se quedan en el tiempo. Estudié publicidad y ahí tomé fotografía como materia alterna y cuando tenía 26 años me fui a estudiar a Vancouver un curso de foto pro.

Hoy, a mis 38 años, puedo decir que la foto no sólo me acompañó en los mejores momentos de la vida, sino que me salvó de los momentos más oscuros. ¿Por qué? Te cuento que según yo tenía mi vida ya hecha, fui mamá y me volqué a esa vida, cancelé muchas cosas que hay en una mujer, como la seguridad, sensualidad, empoderamiento y no le estoy echando la culpa a la maternidad, sino a las creencias que tenemos y nos las cuestionamos. Y así estuve varios años, luego vino uno de esas revolcadas de la vida en la que me separé, renuncié a mi trabajo e invertí en un negocio que no resultó y me quedé conmigo. Gracias a una amiga, quien me pidió tomarle fotos sensuales, descubrí que estar contigo no es fácil, pero una vez que te reconoces es un mundo increíble donde recuperas todos esos cachitos a través de la foto del Boudoir, de las experiencias de otras mujeres, de ver que somos mujeres vulnerables y mujeres que cada vez estamos más conscientes de reconstruirnos y de ser la mejor versión, pero una versión que elegimos nosotras, no la que nos imponen.

Y bueno, así es como digo que la foto me salvó, porque cada foto, cada selfie salvó quien era, rescató la mujer sensual y poderosa que vive en mi.

Historia de mi vida en fotogramas

Desde los 16 años empecé a tomar fotos, con cámaras de rollo y mi papá me regaló mi primer cámara PRO, una Pentax de 1980.

Me convertí en mamá y me tomé un tiempo fuera del trabajo godin y empecé a tomar fotos de Boudoir para especializarme en mujeres, decidí dedicarme al 100% a la fotografía.

Estudié Publicidad y trabajé en agencias super pro de publicidad, eventos y PR.

La pandemia me llevó a otro canal, que fue dar tips de fotos y selfies, di cursos a empresas y generé workshops.

Dejé mi trabajo, como buena alma libre, me fui a estudiar fotografía a Vancouver.

Amplié mi portafolio y además de fotos de Boudoir, tomo fotos a mujeres para sus emprendimientos, eventos y familias.

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